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Avalista de un préstamo: qué implica y cómo salir

MundoOfertas · 15 min de lectura

Avalista de un préstamo: qué implica y cómo salir

Te lo pide tu hijo, tu hermana, un amigo de toda la vida. "Solo tienes que firmar, es un trámite." Eso dicen. La realidad es que cuando firmas como avalista de un préstamo te conviertes en el segundo deudor de ese crédito, con exactamente las mismas obligaciones que quien recibe el dinero. Si no paga, pagas tú.

Esta guía explica qué supone ser avalista de verdad: qué patrimonio tienes en riesgo, cuándo puede el banco reclamarte, cómo afecta a tu historial crediticio y qué opciones reales tienes si quieres salir o si ya te están persiguiendo.


Qué es un avalista y por qué los bancos lo exigen

Un avalista (o fiador) es la persona que garantiza ante el banco que el préstamo se pagará. Si el titular principal deja de pagar, el banco puede reclamar la deuda al avalista. Punto.

Los bancos exigen avalistas cuando el perfil del solicitante principal no les convence del todo: ingresos inestables, poca antigüedad laboral, historial crediticio ajustado o ratio de endeudamiento alto. Al añadir un avalista con buen perfil, el riesgo para la entidad baja y la operación sale adelante.

El problema es que muchas personas firman sin entender a qué se están comprometiendo exactamente. El Banco de España lleva años publicando avisos al respecto a través de su Portal del Cliente Bancario: ser avalista no es "un trámite", es asumir una deuda ajena de forma solidaria.

Desde el punto de vista legal, el avalista asume responsabilidad subsidiaria o solidaria según el contrato (luego vemos la diferencia), y responde con todo su patrimonio presente y futuro según el artículo 1911 del Código Civil. La fianza y el aval son conceptos que en la práctica bancaria española se usan de forma intercambiable, aunque técnicamente el aval es la variante más exigente.

Aval solidario vs. aval subsidiario: la diferencia que importa

Hay dos tipos de aval y la diferencia es enorme en la práctica:

  • Aval solidario: el banco puede reclamarte directamente a ti desde el primer impago, sin necesidad de haber ejecutado antes al titular. Es el tipo más común en España y el más duro para el avalista.
  • Aval subsidiario: el banco solo puede reclamarte si primero ha intentado cobrar al titular principal y no ha podido. Tienes algo de protección: primero van a por él, y si no obtiene nada, te lo trasladan a ti.

En la práctica, casi todos los avales que firmas en un banco español son solidarios. Entidades como BBVA, Santander, CaixaBank o ING incluyen esta cláusula de forma estándar en sus contratos de préstamo personal e hipotecario. Si no ves claramente que es "subsidiario" en el contrato, asume que es solidario.

Con el aval solidario se elimina además lo que el Código Civil llama "beneficio de excusión" (el derecho del avalista a pedir que primero se ataque el patrimonio del deudor principal) y "beneficio de división" (el derecho a que la deuda se distribuya entre varios avalistas si hay más de uno). Al renunciar a estos beneficios, que normalmente se renuncia en los contratos estándar, el banco tiene acceso directo a ti.


Qué debe decirte el banco antes de que firmes

Desde 2019, la Ley 5/2019 de Crédito Inmobiliario obliga a las entidades a entregar información precontractual específica al avalista de una hipoteca, incluyendo la Ficha Europea de Información Normalizada (FEIN) con las condiciones del préstamo garantizado. Para préstamos personales no hay una normativa tan detallada, pero el Banco de España establece en sus criterios de conducta que la entidad debe:

  • Informarte del importe total garantizado y el coste del crédito
  • Explicarte qué ocurre si el deudor principal incumple
  • Aclararte que respondes con todo tu patrimonio presente y futuro
  • Darte tiempo suficiente para estudiar el contrato antes de firmar

Si la firma se hizo de forma apresurada, sin entregarte documentación o sin explicarte las consecuencias reales, puede ser relevante jurídicamente si más adelante surge un litigio. Guarda siempre una copia del contrato de aval firmado y, si puedes, también del contrato del préstamo principal.

Hay una situación particular que merece atención: los avales entre cónyuges o en operaciones con entidades que tienen relación previa con el avalista. En esos casos los tribunales han anulado avales en algunas ocasiones por falta de información o por haberse obtenido bajo presión. No es la norma, pero si crees que firmaste sin entender lo que hacías, merece la pena consultarlo con un abogado.


Qué pasa cuando el titular deja de pagar

Aquí está el nudo de todo. Con un aval solidario, el banco no tiene que esperar nada. El proceso habitual funciona así:

  1. Primer impago del titular. El banco intenta cobrar. Falla.
  2. Días 30-60. Carta al titular y, en muchos casos, notificación paralela al avalista.
  3. A partir del segundo o tercer impago. La deuda entra en mora. El banco puede declarar el vencimiento anticipado total y reclamar el capital pendiente completo, tanto al titular como al avalista, de forma simultánea.
  4. Reclamación judicial. Si nadie paga, el banco presenta demanda. Los dos (titular y avalista) son codeutores demandados.

Con el aval subsidiario el proceso es algo más largo: primero deben demostrar que han intentado cobrar al titular sin éxito, lo que puede implicar haber iniciado un procedimiento judicial contra él previamente.

En los préstamos hipotecarios, la Ley 5/2019 limita cuándo el banco puede declarar el vencimiento anticipado (al menos 12 cuotas impagadas o el 3% del capital en la primera mitad del préstamo), lo que da algo más de margen. En los préstamos personales, los criterios dependen del contrato y suelen ser más agresivos.

Cuándo te meten en ASNEF y qué pasa con tu crédito

Si el banco te reclama como avalista y no pagas, entras en ASNEF igual que el titular. También apareces en la CIRBE (Central de Información de Riesgos del Banco de España) como deudor en mora, lo que bloquea prácticamente cualquier financiación futura.

Pero hay algo que mucha gente no sabe: incluso mientras el préstamo se paga sin problemas, ya apareces en la CIRBE como "riesgo contingente". No es lo mismo que estar en mora, pero el banco que te evalúe para un préstamo propio lo verá y lo computará dentro de tu endeudamiento. Para entender cómo afecta esto a tu perfil ante los bancos, puedes leer nuestra guía sobre qué es el scoring bancario y cómo mejorarlo.


Tu patrimonio en riesgo: qué pueden embargar

Responder "con todos tus bienes presentes y futuros" no es una frase genérica. El artículo 1911 del Código Civil español establece exactamente eso. Vamos a lo concreto:

Salario. Sujeto a los mismos límites que cualquier embargo: el SMI queda protegido (1.134 euros/mes en 2026, según el RD 1095/2024), y el resto puede embargarse de forma escalonada según la Ley de Enjuiciamiento Civil. El primer tramo sobre el SMI tributa al 30%, el segundo al 50%, el tercero al 60% y así sucesivamente. Puedes ver los tramos exactos en la guía sobre qué pasa cuando te embargan la nómina.

Cuentas bancarias. Se pueden embargar con orden judicial. El importe equivalente a la pensión de subsistencia queda protegido, pero el resto no. Si tienes varias cuentas en distintos bancos, el embargo puede aplicarse a todas.

Inmuebles. Si eres propietario de una vivienda, puede embargarse y ejecutarse. La vivienda habitual no tiene protección especial en los embargos por deuda personal (solo en ciertos casos hipotecarios acogidos al Código de Buenas Prácticas Bancarias). El proceso de ejecución hipotecaria tiene sus propios plazos y es más largo, pero el resultado final puede ser la pérdida del inmueble.

Bienes de la sociedad de gananciales. Si estás casado en régimen de gananciales, los bienes comunes pueden verse afectados. Para que los gananciales respondan de una deuda privada del avalista, el acreedor debe agotar primero los bienes privativos, pero es un riesgo real que conviene tener en cuenta antes de firmar. Algunos avalistas en régimen de gananciales se han llevado sorpresas desagradables cuando el banco ha ido a por la cuenta corriente compartida.

Si el régimen matrimonial es separación de bienes, los del cónyuge están protegidos. Es uno de los pocos escudos legales que tiene el avalista.


El aval y tu CIRBE: el impacto real en tu capacidad de financiarte

La CIRBE es la base de datos del Banco de España donde se registran todos los riesgos crediticios superiores a 1.000 euros. Cuando firmas como avalista, apareces ahí desde el primer día, aunque el préstamo se pague correctamente.

Puedes solicitar tu informe CIRBE de forma gratuita a través del sitio web del Banco de España o en cualquier sucursal con tu DNI. Es recomendable hacerlo antes de firmar ningún aval, para saber exactamente en qué posición crediticia estás y cuánto margen te queda.

¿Qué ven los bancos cuando pides un préstamo propio y ya eres avalista de otro? Ven el saldo vivo de ese préstamo como riesgo contingente vinculado a ti. Dependiendo del importe, puede superar tu ratio de endeudamiento máximo (la mayoría de entidades no financian a personas cuyas deudas totales superan el 35-40% de sus ingresos netos) y hacer que la solicitud se deniegue o que te ofrezcan menos dinero del que necesitas.

Para entender qué ocurre exactamente cuando tienes varios riesgos activos a la vez, nuestra guía sobre cuántos préstamos puedes tener y qué pasa con tu CIRBE lo explica con ejemplos numéricos reales.


Cómo salir de un aval: las opciones reales

Aquí viene la parte que más pregunta la gente y que menos se explica bien en internet. ¿Se puede dejar de ser avalista?

La respuesta honesta: es muy difícil mientras el préstamo esté vivo y el banco no lo apruebe. No puedes renunciar unilateralmente al aval. Es un contrato entre tú y el banco, y el banco solo lo libera si quiere. Con eso dicho, hay situaciones en las que se puede gestionar:

1. El préstamo se cancela o se paga

La única salida limpia. Cuando la deuda principal desaparece, el aval también. Si el titular termina de pagar, pide al banco un certificado de cancelación por escrito donde conste expresamente que el aval queda extinguido. Sin ese papel, el riesgo puede quedar registrado en la CIRBE durante meses innecesariamente.

2. Sustitución del avalista

Si el titular mejora su situación (nuevo trabajo estable, más ingresos, menos deudas), puede intentar negociar con el banco que te sustituya por otro avalista o que libere el aval al tener suficiente garantía por sí mismo. El banco no está obligado a aceptarlo, pero algunos lo hacen si el perfil del titular ha mejorado de forma notable y documentada. La clave es presentar la solicitud con datos concretos, no solo con buenas intenciones.

3. Refinanciación o novación del préstamo

Cuando se reestructura el préstamo (ampliación de plazo, cambio de condiciones, reunificación con otros créditos), a veces se puede aprovechar para renegociar las garantías. Requiere voluntad del banco y que el titular tenga un perfil solvente en ese momento. No es una opción garantizada, pero vale la pena plantearla cuando se renegocian otras condiciones del crédito.

4. Negociación directa cuando hay problemas de pago

Si el préstamo está en dificultades y el banco va a reclamar, a veces tiene más sentido negociar un acuerdo que esperar al procedimiento judicial. El banco puede aceptar un pago parcial a cambio de liberar al avalista o de establecer condiciones distintas. Es una negociación difícil, pero no imposible, especialmente si el avalista tiene un perfil más solvente que el titular y puede ofrecer algo concreto a cambio de quedar liberado.

Lo que no funciona

Vender tus bienes para que no puedan embargarte. Si la venta se produce dentro del periodo sospechoso (los dos años anteriores a que te declaren en concurso, o cuando ya tenías la deuda exigible), puede considerarse una operación en fraude de acreedores y el juez puede anularla. Tampoco sirve de nada ignorar las cartas del banco: los plazos corren igual y la deuda no prescribe por silencio.


Alternativas al aval: otras formas de garantizar un préstamo

Si te piden que seas avalista y quieres explorar otras opciones que impliquen menos riesgo personal, o si el banco propone alternativas, estas son las más habituales:

Pignoración de depósito. El titular bloquea un depósito bancario como garantía del préstamo. Si no paga, el banco ejecuta el depósito. Es mucho más limitado que un aval personal porque el banco solo puede ir a por el dinero pignorado, no a todo tu patrimonio. El inconveniente: requiere tener ese dinero disponible e inmovilizado.

Garantía real sobre otro bien. Similar a la hipoteca, pero sobre un bien distinto a la vivienda (un local, un vehículo, otro inmueble). El banco ejecuta ese bien concreto si hay impago. Más limitado que el aval personal, pero implica poner un bien en juego.

Seguro de crédito o caución. Una aseguradora garantiza el pago en caso de impago del titular. El titular paga una prima y la aseguradora responde ante el banco. No siempre lo ofrecen las entidades, pero existe como alternativa en ciertas operaciones comerciales.

Cotitularidad del préstamo. En vez de ser avalista, el familiar o amigo entra como cotitular del préstamo. Las consecuencias son similares (también responde con su patrimonio), pero al menos ambas partes tienen acceso al dinero prestado y participan en la operación en igualdad de condiciones.


Si ya te están reclamando: pasos concretos

Recibir una carta del banco reclamándote una deuda ajena es impactante. Antes de entrar en pánico, hay cosas que verificar:

Comprueba la prescripción. Los préstamos personales prescriben a los 5 años desde que la deuda es exigible (artículo 1964 del Código Civil, modificado por la Ley 42/2015). Si el banco lleva más de 5 años sin reclamarte de forma fehaciente, puede que la acción esté prescrita. Cualquier acto de reconocimiento de deuda o reclamación formal reinicia el plazo desde cero.

Revisa el contrato de aval. Comprueba si es solidario o subsidiario, qué importe garantiza exactamente (a veces el aval es parcial, cubre solo el capital sin intereses, o tiene un tope máximo) y si hay cláusulas de limitación de responsabilidad.

Consulta con un abogado antes de firmar nada. Muchos bancos proponen acuerdos de pago que parecen razonables pero que pueden ser desventajosos. Un especialista en derecho bancario puede revisar la propuesta en pocas horas y detectar condiciones abusivas o prescripción.

Explora si la Ley de Segunda Oportunidad puede ayudarte. Si la deuda que te reclaman como avalista se ha sumado a otras que no puedes pagar, la Ley 16/2022 puede ser una salida. Permite cancelar deudas insatisfechas, incluidas las derivadas de avales, si cumples los requisitos de insolvencia. Puedes ver los requisitos detallados en la guía sobre la Ley de Segunda Oportunidad en 2026.


¿Cuándo tiene sentido ser avalista?

Sinceramente, ser avalista casi nunca tiene sentido desde el punto de vista financiero personal. Asumes un riesgo real sin ninguna contraprestación económica directa. Pero hay situaciones en las que puede hacerse de forma razonablemente responsable:

  • Cuando el importe del préstamo es manejable para ti y podrías pagarlo si fuera necesario sin comprometer tu estabilidad
  • Cuando conoces bien la situación financiera de la persona y tienes razones sólidas para confiar (no solo "es de fiar")
  • Cuando el plazo es corto (1-2 años) y el importe es reducido
  • Cuando has leído el contrato completo, entendido las condiciones y guardas una copia firmada

Lo que no debería hacerse nunca: firmar como avalista de alguien que ya tiene dificultades de pago, para importes que representarían un problema serio para tu economía, o sin haber leído el contrato. Tampoco tiene mucho sentido ser avalista de alguien que no conoces bien o con quien la relación puede complicarse.

Si te están pidiendo avalar un préstamo y quieres entender bien las condiciones antes de decidir, en el comparador de préstamos de MundoOfertas puedes revisar las opciones del mercado y hacerte una idea de qué crédito están pidiendo y en qué términos. A veces el titular simplemente no ha comparado bien y hay opciones que no requieren aval porque el perfil sí encaja en otro banco.


Preguntas frecuentes

¿Puede el banco reclamarme sin haber ido antes contra el titular?

Sí, si el aval es solidario, que es el más habitual en España. Con el aval solidario, el banco puede dirigirse directamente contra el avalista desde el primer impago, sin necesidad de haber agotado previamente las acciones contra el titular. Entidades como BBVA, Santander o CaixaBank incluyen esta cláusula de forma estándar en sus contratos bancarios. Solo con el aval subsidiario el banco debe ir primero contra el titular antes de reclamarte a ti.

¿Cuánto tiempo tiene el banco para reclamarme como avalista?

Para préstamos personales, el plazo de prescripción es de 5 años desde que la deuda es exigible (artículo 1964 del Código Civil, modificado por la Ley 42/2015). Para deudas con garantía hipotecaria el plazo puede extenderse hasta 20 años. Cualquier reclamación fehaciente (burofax, demanda judicial) interrumpe el plazo y lo reinicia desde cero. No hay que confundirlo con el tiempo transcurrido desde que se firmó el aval.

¿Aparezco en la CIRBE por ser avalista aunque todo se pague bien?

Sí. El Banco de España registra los avales como "riesgo contingente" en la CIRBE desde que se firma el contrato, aunque no haya ningún impago. Cuando pides financiación propia, ese riesgo aparece en tu informe y los bancos lo tienen en cuenta al calcular tu nivel de endeudamiento. No es lo mismo que estar en mora, pero reduce tu margen de financiación ante cualquier entidad que consulte la CIRBE.

¿Puedo cancelar el aval antes de que acabe el préstamo?

No de forma unilateral. El aval es un contrato entre el avalista y el banco, y para extinguirlo hace falta acuerdo de las tres partes (banco, titular y avalista) o que la deuda principal quede cancelada. Los bancos solo liberan avales en la práctica si el perfil del titular mejora de forma significativa, si hay un avalista sustituto con perfil equivalente, o si la deuda se refinancia en nuevas condiciones acordadas entre todas las partes.

¿Puedo usar la Ley de Segunda Oportunidad si me han reclamado como avalista?

Sí, si como consecuencia del aval y otras deudas te encuentras en situación de insolvencia real. La Ley 16/2022 permite cancelar deudas insatisfechas, incluidas las derivadas de avales. Las deudas con Hacienda y Seguridad Social tienen tratamiento diferente y límites propios. Conviene consultar con un gestor especializado para valorar si cumples los requisitos y qué deudas podrían exonerarse en tu caso.

¿Qué pasa con los bienes de mi cónyuge si me reclaman como avalista?

Depende del régimen matrimonial. En gananciales, los bienes comunes pueden estar en riesgo, aunque el acreedor debe agotar primero los bienes privativos del avalista antes de ir a por los gananciales. En separación de bienes, los del cónyuge están protegidos. Ante una reclamación formal, consultar con un abogado cuanto antes puede marcar la diferencia entre perder o conservar bienes comunes.


Qué hacer ahora

Antes de firmar como avalista, hay tres preguntas que debes poder responder con honestidad: ¿podría pagar yo este préstamo si cayera en mis manos? ¿Confío plenamente en la situación financiera de esta persona? ¿He leído y entendido el contrato completo?

Si la respuesta a cualquiera de las tres es "no" o "no estoy seguro", lo más prudente es no firmar sin asesoramiento previo.

Si ya eres avalista y estás en una situación complicada, el primer paso es conocer tu situación real: qué riesgo tienes vivo, en qué estado está el préstamo garantizado y qué opciones tienes según el tipo de deuda y tu patrimonio. En MundoOfertas puedes usar el simulador de deudas para hacer una primera valoración de tu situación y ver qué salidas reales existen según tu caso concreto.